sábado, 21 de junio de 2008

Mis ojos ya no lloran

Estoy triste y mis ojos dejaron de llorar.
Ya no quiero los besos de nadie.
Mis pensamientos se pierden en el cénit.

¿Para qué voy a volver a enamorarme?
¿Para qué voy a soñar con otro amor?
¿Qué sentido tienen los nuevos besos?

Mi ventana sólo da sombra fría y tenue,
Es hora de volver a soñar con mis cosas,
¿Pero por qué el alma llora tanto?

No quiero pasar más la noche a solas,
Siento tristeza y angustia sin vos,
Mi tibio corazón morirá por no sentirte.

¿Con quién voy a compartir cosas lindas?
¿Con quién voy a sentir profundas emociones?
¿Por quién voy a dejar de llorar?

Álgido Corazón

Mi corazón tiene mucho frío, se siente solitario,
Está cansado, sufre de dolor, está muerto,
Lúgubre sensación recorre mi cuerpo,
Ella me arrancó la alegría como se arranca una flor.

Quizás alguna vez vuelva a pensar en vos,
No es así por ahora, y por mucho tiempo más,
Tengo que rescatar a mi corazón de esta tormenta,
Es menester salir a jugar, a brillar, necesito a Helio.

Empero, o acaso en la Primavera, nos volvamos a ver,
Y nos encontremos en un jardín, rebozado de margaritas,
Y ya no sentirás dolor, y mi corazón volverá a tremular,
Pero sigo solo y triste, abatido y rendido.

Entre la penumbra escribo bellos vocablos,
Y dulcemente y de manera apasionada, te los dedico,
Y sigo aquí, con cierta quietud y desesperación,
Por no tenerte en mis brazos, por no saber de vos.

Los libros son mis amigos, ellos me liberan de vos,
La música es mi compañera, ella me hace olvidarte,
Pero el sol dejó de salir, la campiña ya no es verde,
Las hojas de los árboles están secas y amarillas.

A veces llueve muy dulcemente y el viento es fresco,
Mi corazón tiene sueño y mi alma está cansada,
Ellos necesitan que tú, incesante mujer olvidada,
Los despiertes de una vez, y seamos felices, por siempre!










jueves, 19 de junio de 2008

Mi otra mitad



Vos también sos mi media naranja
Siempre tan divina y predispuesta
En tu mirada veo la felicidad,
Que quiero disfrutar y tener.

Tu piel, tan suave y blanquecina
Tus muecas y onomatopeyas, especiales,
Tu forma de danzar y caminar, sensuales,
Tan particular como ninguna, de amar y de jugar.

Mi morada es otra con tu presencia,
Hay alegria e imaginación total,
Podemos soñar y divertirnos como niños
Oh mi musa, mi otra mitad, mi media naranja.

Las margaritas sobre mi escritorio
Nunca florecen si no es con tu olor,
Empero, ellas nunca sabrán que,
Vos sos la esencia de mi vida.

En el mar pude darme cuenta
Que el sol nunca es tan brillante,
Que la arena no es muy cálida,
Si no estamos juntos, mi amor!

Sólo recuerdo los sueños que vos estás,
Y las noches que duermo junto a ti,
Y sintiendo tu aroma en mi piel,
Es maravilloso el amanecer.